Marta Gil
instructor
Aunque ya había practicado yoga antes, viviendo en Australia fue donde lo descubrió de verdad hace más de 7 años. Tras años buscando la actividad que fuera para ella, encontró una que integraba individualismo, colectividad, sudor, esfuerzo, espiritualidad, flexibilidad, progreso, evolución y en todos los sentidos, cambio. Para ella, el yoga es una práctica diaria, continua, constante, tanto sobre la esterilla como fuera de ella. Es ver cómo cambia tu cuerpo a la vez que evoluciona tu mente. Es conectar contigo mismo/a y aprender a disfrutar del camino, en lugar de obsesionarte por la meta.
Tras más de 400h de formación en Vinyasa, Asthanga, Yin y meditación, las clases de Marta son dinámicas y exigentes físicamente, pero con un ritmo mindful, lento y consciente. En sus propias palabras, "la práctica de yoga me ha cambiado la vida en muchísimos aspectos, me ha hecho más paciente, más constante, más consciente y más feliz. He aprendido a reconocer mis prioridades, a vivir mi vida y a querer mucho y bien, tanto a mí misma como a los demás. El yoga es experiencial, muy difícil de expresar con palabras, y es algo que trato de transmitir y compartir en cada una de mis clases. ¡Nos vemos en la esterilla!"
Tras más de 400h de formación en Vinyasa, Asthanga, Yin y meditación, las clases de Marta son dinámicas y exigentes físicamente, pero con un ritmo mindful, lento y consciente. En sus propias palabras, "la práctica de yoga me ha cambiado la vida en muchísimos aspectos, me ha hecho más paciente, más constante, más consciente y más feliz. He aprendido a reconocer mis prioridades, a vivir mi vida y a querer mucho y bien, tanto a mí misma como a los demás. El yoga es experiencial, muy difícil de expresar con palabras, y es algo que trato de transmitir y compartir en cada una de mis clases. ¡Nos vemos en la esterilla!"